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10 Criterios para Elegir Agencia de Marketing Digital en CDMX

  • Foto del escritor: Antonio Cano Zamora
    Antonio Cano Zamora
  • 12 ago
  • 7 min de lectura

Actualizado: hace 2 días

Elegir agencia de marketing digital en la Ciudad de México se parece a elegir contador: todas dicen lo mismo y la diferencia real aparece hasta el tercer mes. Para entonces ya firmaste.

El problema no es que falten opciones. Buscar «agencia de marketing digital en CDMX» devuelve decenas de resultados que desde afuera se ven iguales: las mismas palabras, los mismos servicios y precios que no se pueden comparar porque nadie desglosa igual.

Esta guía no es una lista de agencias. Son los 10 criterios que conviene revisar antes de firmar, cada uno con la pregunta exacta para la junta y la señal de alarma que no hay que dejar pasar.

Junta para evaluar a una agencia de marketing digital en CDMX, con documentos y números sobre la mesa

1. Que te pida tus números antes de proponerte ideas

Una agencia que llega a la primera junta con campañas ya diseñadas vende un formato, no una estrategia: todavía no sabe cuánto vale tu cliente, cuánto tarda tu ciclo de venta ni qué canal te está trayendo las ventas que ya tienes.

Qué preguntar: «¿Qué información de mi negocio necesitas antes de mandarme una propuesta?». Es la más barata de todas y separa a quien va a trabajar tu caso de quien recicla el anterior.

Una respuesta seria menciona ticket promedio, margen, ciclo de venta y de dónde llegan hoy tus clientes. Si basta con tu logo y tus redes, la propuesta va a ser genérica por buena que se vea.

  • Te presentan la propuesta completa en la primera junta.

  • No preguntan cuánto vale para ti un cliente nuevo.

2. Que las cuentas y los pixeles queden a tu nombre

Es el criterio que más caro se paga y por el que casi nadie pregunta. Si la cuenta de Google Ads, el administrador de Meta y el pixel están a nombre de la agencia, no te llevas nada.

Qué preguntar: «¿A nombre de quién quedan la cuenta publicitaria, el pixel y Analytics, y me das acceso de administrador?». Lo correcto es que todo sea tuyo y la agencia entre como invitada.

Lo que está en juego no es el acceso, es el histórico: años de conversiones, audiencias y aprendizaje de los algoritmos. Empezar de cero cuesta meses que ya pagaste una vez.

  • «Nosotros manejamos todo desde nuestra cuenta, es más práctico.»

  • Te dan acceso de solo lectura, o no te dan ninguno.

  • El contrato no menciona a quién pertenecen las cuentas.

3. Que el honorario esté separado de la inversión en medios

Hay dos modelos de cobro y no son equivalentes: uno cobra honorario por el trabajo, el otro un porcentaje de lo que gastas. En el segundo, la agencia gana más cuando tú gastas más.

Qué preguntar: «¿Cuánto es tu honorario, cuánto se va íntegro a medios y cobras comisión sobre la inversión?». Pide el desglose por escrito antes de comparar propuestas entre sí.

Sin desglose no comparas nada: dos cotizaciones del mismo monto pueden esconder el doble de trabajo una que la otra. Pide que la propuesta liste qué entregables incluye cada mes y quién los hace; eso es lo que estás comprando.

  • Una sola cifra mensual sin desglose.

  • Te recomiendan subir el presupuesto antes de enseñarte el resultado del actual.

4. Que te enseñe trabajo del tamaño de tu empresa

Un caso de una marca trasnacional demuestra que la agencia sabe operar presupuestos grandes. No que sepa crecer a una empresa mediana con un presupuesto que sí duele cuando se gasta mal.

Qué preguntar: «¿Me enseñas un caso de una empresa parecida a la mía, con este presupuesto, y qué resultado entregaron?». Que el caso venga con número, no solo con piezas bonitas.

Si todos los casos son de marcas mucho más grandes, vas a ser el cliente chico de esa agencia. Y el cliente chico rara vez tiene al mejor equipo.

  • Todos los casos son de marcas famosas y ninguno de tu tamaño.

  • No pueden decirte qué resultado entregaron, solo qué hicieron.

  • El caso más reciente que enseñan tiene varios años.

5. Que puedas nombrar a quién va a trabajar tu cuenta

En la junta de venta suele estar el socio; en la operación diaria, alguien más. Eso no está mal —así funciona cualquier agencia— si sabes de antemano quién es y cuántas cuentas lleva.

Qué preguntar: «¿Quién va a llevar mi cuenta día a día, cuántas cuentas lleva además de la mía y puedo conocerlo antes de firmar?». La reacción a la pregunta ya te dice bastante.

Una agencia que te enseña a su equipo con nombre y cara no tiene nada que esconder. Si «todo el equipo trabaja en todas las cuentas», en la práctica nadie es responsable de la tuya.

  • «Todo el equipo trabaja en todas las cuentas.»

  • No te dejan hablar con quien va a operar.

6. Que el reporte hable de clientes, no de likes

Alcance, impresiones e interacciones son métricas de actividad: prueban que la agencia trabajó, no que el dinero volvió. A tu negocio le importan cuántos prospectos llegaron, cuántos compraron y cuánto costó cada uno de ellos.

Qué preguntar: «¿Cómo vas a conectar los prospectos que generes con mis ventas reales?». Pide ver un reporte de ejemplo, aunque venga con los datos tapados, antes de aceptar el formato.

La respuesta tiene que incluir un mecanismo concreto: un formulario que llega a tu CRM, llamadas etiquetadas, WhatsApp identificado. «Te mandamos reporte mensual» es un calendario, no un mecanismo.

  • El reporte de ejemplo son puras gráficas de redes sociales.

  • Nadie menciona el costo por prospecto ni el costo por cliente.

  • No hay forma de saber qué venta vino de qué campaña.

7. Que te diga plazos reales, aunque no te gusten

Cada canal tiene su ritmo y una agencia honesta te lo dice antes de cobrarte: la publicidad pagada da datos en dos o tres semanas; el orgánico se mide en meses porque depende del buscador.

Qué preguntar: «¿En qué momento vamos a saber si esto está funcionando y con qué dato exactamente?». Que el compromiso quede escrito con fecha y con métrica, no como una intención de mejora.

Quien te promete el primer lugar de Google en un mes vende algo que no controla, porque el buscador no le pertenece a nadie. Una promesa que no se puede cumplir hoy es el pretexto para renegociar dentro de tres meses.

  • Garantías de posición en buscadores.

  • «En un mes ves resultados», dicho igual de todos los canales.

8. Que tenga rastro público verificable

Todo se puede escribir en una presentación. Lo que no se fabrica fácil es el rastro público de una agencia de marketing digital: opiniones con nombre y foto, un equipo identificable y trabajo publicado con fecha a lo largo de los años.

Qué preguntar: «¿Dónde puedo leer opiniones tuyas que no me estés enseñando tú?». Y búscala por tu cuenta en Google Maps y en LinkedIn, sin usar los enlaces que ellos te pasaron.

Una agencia con recorrido deja huella que no controla del todo, y ahí está lo valioso. Una que abrió hace ocho meses no la tiene: no la descalifica, pero cambia el riesgo que tomas.

  • Cero reseñas propias, o todas del mismo mes.

  • No aparece ninguna persona con nombre en su sitio.

9. Que el contrato diga qué pasa el día que se acabe

El contrato que importa no es el de la luna de miel, es el de la salida. Ahí se decide si el trabajo de un año se queda contigo o se va con el proveedor.

Qué preguntar: «Si terminamos, ¿qué me entregas y en cuántos días?». Que el contrato liste accesos, propiedad del material producido, periodo de aviso y qué pasa con las campañas encendidas.

Si nada de eso aparece por escrito, pídelo antes de firmar: es cuando más fácil se consigue. La permanencia larga sin salida por incumplimiento carga el riesgo entero de tu lado.

  • El contrato no menciona la terminación.

  • Permanencia larga sin salida por incumplimiento.

  • El material producido queda como propiedad de la agencia.

10. Que estar en CDMX sirva para algo concreto

Contratar local solo tiene sentido si lo aprovechas. Una agencia que está en la Ciudad de México puede sentarse en tu oficina, grabar en tu planta y entender por qué tu venta cambia entre una zona y otra de la misma ciudad.

Qué preguntar: «¿Con qué frecuencia nos vamos a ver en persona y quién viene?». Si todo se resuelve por videollamada, la ubicación dejó de ser un criterio y puedes ver agencias de otra ciudad.

También revisa que la dirección local sea real y no un domicilio fiscal. Quien dice estar en CDMX pero nunca puede ir a una junta te vende cercanía sin la cercanía.

  • Dirección local en la web, pero nadie puede ir a una junta.

  • No conocen tu zona ni a tu competencia directa.

Diez criterios suenan a mucho, pero se resuelven en dos juntas. El 2, el 3 y el 9 —propiedad de las cuentas, honorario desglosado y cláusula de salida— son los que cuestan dinero si salen mal, así que ésos se preguntan siempre.

Los otros siete desempatan entre dos propuestas que se ven igual de bien. Y si prefieres empezar por la pregunta más corta: pide que te presenten a quien va a llevar tu cuenta.

Si todavía estás decidiendo entre una agencia o resolverlo dentro de tu empresa, esa pregunta es anterior y la respondimos en otro artículo.

Los criterios de arriba sirven para cualquier sector, pero el peso de cada uno cambia según dónde compites: lo escribimos aparte para marketing financiero y bancario, y para las marcas que trabajan con marketing social.

En Thinking Social operamos desde 2014 —van 12 años— como agencia de marketing digital en la Ciudad de México, con un equipo de más de 20 personas, 4.8 en Google y 26 opiniones publicadas. Los diez criterios de arriba son los mismos con los que nos evalúan a nosotros.

Si estás comparando agencias, cuéntanos qué necesitas y te respondemos con lo que sí podemos comprometer: quién lleva tu cuenta, qué queda a tu nombre y cuándo sabrás si funciona.

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