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Embudo de Ventas en México: Convertir Visitas en Clientes

  • Foto del escritor: Antonio Cano Zamora
    Antonio Cano Zamora
  • 15 ago
  • 17 min de lectura

Actualizado: hace 2 días

Una distribuidora de equipo médico nos enseñó su reporte de publicidad. Cuarenta mil visitas al sitio en seis meses, un costo por clic bajísimo y una campaña que llevaba medio año encendida. Estaban orgullosos del número grande. La pregunta que hicimos fue otra: ¿cuántos de esos cuarenta mil dejaron sus datos?

Nueve. Nueve personas en seis meses.

El problema no era la publicidad. Era que no había a dónde llegar. Los anuncios mandaban a la página de inicio, la página de inicio hablaba de la empresa, y en ningún punto del recorrido había una razón clara para dejar un teléfono. La gente entraba, miraba y se iba. La campaña funcionaba perfectamente: traía tráfico. Lo que faltaba era todo lo demás.

Eso que faltaba tiene nombre y es el tema de este artículo.

Tableta con la gráfica de conversión de un embudo de ventas junto a una libreta de notas

Qué es un embudo de ventas y por qué a tu negocio probablemente le falta uno

Un embudo de ventas es el recorrido que hace una persona desde que no sabe que existes hasta que te paga. Se llama embudo porque en cada paso se queda gente en el camino: mucha te ve, menos te considera, todavía menos te contacta y solo una parte compra.

No es un concepto de marketing digital ni una moda. Es la descripción de algo que ya está pasando en tu negocio ahora mismo, con o sin tu permiso. La diferencia entre una empresa que crece y una que no suele ser que la primera sabe en qué paso se le va la gente y la segunda no.

Lo que se mide se puede arreglar; lo que no se mide se atribuye a la suerte. Cuando alguien dice «es que el mercado está difícil», casi siempre lo que está diciendo es que no sabe en qué punto exacto se le fugan los clientes.

Un embudo no crea clientes. Ordena los que ya te estaban buscando y deja de perderlos por descuido.

Cuánta gente busca esto en México

Antes de escribir este artículo medimos el volumen real de búsquedas mensuales en México con la herramienta de planificación de Google. No son estimaciones nuestras: son búsquedas registradas.

  • landing page — 9,900 búsquedas al mes

  • embudo de ventas — 2,400

  • funnel de ventas — 1,900

  • prospectación de clientes — 880

  • tasa de conversión — 720

  • remarketing — 590

  • growth marketing — 590

  • growth hacking — 480

  • embudo de conversión — 480

  • clientes potenciales — 390

  • marketing automation — 260

  • lead scoring y retención de clientes — 210 cada uno

  • automatización de marketing — 170

  • generación de leads — 140

  • captación de clientes — 110

  • página de aterrizaje — 50

Sumado con los términos de cola larga, el tema mueve cerca de 20,000 búsquedas mensuales en México. Lo que llama la atención no es el total, sino cómo se reparte: nadie busca «embudo de ventas» por curiosidad. Se busca cuando hay un problema de ventas encima de la mesa.

Las cuatro etapas, sin nombres en inglés

Vas a encontrar el embudo dibujado de mil maneras y con siglas distintas. Todas dicen lo mismo. Estas son las cuatro etapas en el orden en que ocurren:

  • 1. Que te encuentren. Alguien con un problema llega a ti por búsqueda, publicidad, recomendación o red social.

  • 2. Que se interesen. Entiende qué haces, le parece pertinente y te considera una opción real.

  • 3. Que dejen sus datos. Llena un formulario, manda un WhatsApp, llama o agenda. Aquí nace el cliente potencial.

  • 4. Que compren. Alguien de tu equipo lo atiende, cotiza y cierra.

El error más común es invertir todo en la primera etapa y nada en las otras tres. Es lo que le pasaba a la distribuidora de equipo médico: pagaban por llenar la boca del embudo mientras el resto del embudo no existía.

Etapa 1 — Que te encuentren: de dónde sale el tráfico

Hay cuatro fuentes principales y no compiten entre sí; se complementan y cuestan distinto.

  • Búsqueda pagada. Apareces cuando alguien busca exactamente lo que vendes. Es la fuente con la intención más alta y por eso la más cara. Lo desarrollamos en Google Ads en México.

  • Búsqueda orgánica. El mismo lugar, sin pagar por clic, a cambio de trabajo sostenido y tiempo. Tarda meses y después deja de cobrarte por cada visita.

  • Redes sociales pagadas. Tú interrumpes a alguien que no te estaba buscando. Menos intención, mucho más alcance y mejor costo. Ver Facebook Ads y Meta Ads y TikTok Ads.

  • Contenido y comunidad. Lo más lento y lo único que no se apaga cuando dejas de pagar.

Si estás decidiendo por dónde empezar, la comparación completa de canales está en publicidad para negocios en México.

Etapa 2 — Que se interesen: el trabajo que hace la venta antes de la llamada

Entre el clic y el formulario hay un espacio que casi nadie trabaja. Es donde la persona decide si vale la pena molestarse en escribirte.

En ese espacio pesan tres cosas, y ninguna es el precio:

  • Que entienda en diez segundos qué haces y para quién. No qué tan innovadores son ustedes: qué problema resuelven y de quién.

  • Que vea prueba. Casos, clientes, números, fotos del trabajo real. Un portafolio pesa más que tres párrafos de adjetivos: el nuestro está en portafolio.

  • Que sienta que ya trabajaste con alguien como él. La gente compra a quien parece conocer su industria.

Aquí es donde el branding deja de ser un tema estético y se vuelve un tema de conversión. Una marca que no comunica qué la hace distinta obliga a comparar por precio, y comparar por precio siempre lo gana el más barato. Lo desarrollamos en branding en México.

Etapa 3 — Que dejen sus datos: qué es la generación de leads

Un lead —o cliente potencial— es alguien que te dio permiso de contactarlo. Un correo, un teléfono, un mensaje. Nada más que eso, y por eso mismo tiene tanto valor: es el momento en que un visitante anónimo se convierte en una persona con la que puedes hablar.

La generación de leads es todo el trabajo dedicado a que ese intercambio ocurra: qué le ofreces a cambio, dónde lo pides, cuántos campos le pones al formulario y qué tan creíble se ve el conjunto.

Tres decisiones que cambian el resultado más que cualquier otra cosa:

  • El número de campos. Cada campo adicional cuesta contactos. Pide lo mínimo para poder dar seguimiento y nada más.

  • Qué recibe a cambio. «Contáctanos» no es una oferta. Una cotización, un diagnóstico, una guía o una fecha en el calendario, sí.

  • Qué pasa después de enviar. Si la respuesta tarda días, el lead ya habló con alguien más. La velocidad de la primera respuesta es de las variables más subestimadas del embudo.

Etapa 4 — Que compren: lo que ocurre después del formulario

Aquí el marketing entrega y las ventas reciben, y es justo donde más dinero se pierde en las empresas medianas mexicanas: nadie es dueño del pase.

Tres preguntas que conviene contestar por escrito, hoy:

  • ¿Quién recibe el lead y en cuánto tiempo lo contacta?

  • ¿Qué pasa si no contesta a la primera? ¿Se insiste, cuántas veces, en qué canal?

  • ¿Dónde queda registrado que ese lead existió, si el vendedor se va de la empresa?

Si las tres respuestas son «depende», ahí está tu fuga, y no se arregla con más publicidad.

Qué es una landing page y por qué no es tu página de inicio

Una landing page —o página de aterrizaje— es una página hecha para una sola cosa: que la persona que llega desde un anuncio haga una acción concreta.

La diferencia con la página de inicio es de propósito, no de diseño. Tu home tiene que servirle a todo el mundo: al cliente nuevo, al proveedor, a quien busca trabajo, a quien quiere el teléfono. Por eso tiene menú, secciones y varias salidas. Una landing page tiene una sola salida a propósito.

Es la razón por la que la distribuidora del inicio convertía nueve de cuarenta mil: mandaba tráfico de intención alta a una página que no le pedía nada a nadie.

Los siete elementos que toda landing page necesita

No es una lista de buenas prácticas genéricas. Es lo que se revisa cuando una campaña trae visitas y no trae contactos:

  • 1. Un titular que repita la búsqueda. Si el anuncio dice «renta de equipo médico», el titular dice eso mismo. La coincidencia entre anuncio y página es de los ajustes más rentables que existen.

  • 2. Un solo objetivo visible. Un botón, repetido, no cinco distintos.

  • 3. Prueba en los primeros dos scrolls. Logotipos, cifras, un caso, testimonios reales.

  • 4. El formulario arriba y abajo. Nadie debería tener que buscarlo.

  • 5. Respuestas a las tres objeciones obvias. Precio, tiempo y riesgo. Si no las contestas tú, las contesta la competencia.

  • 6. Que cargue rápido en celular. La mayoría del tráfico de pauta en México llega desde el teléfono.

  • 7. Medición instalada antes de encender la campaña. Si el evento de conversión no está configurado, la campaña optimiza a ciegas.

Los criterios completos de una página que vende están en diseño web: qué debe tener un sitio que vende, y el servicio en diseño de sitios web.

El error más caro: mandar toda la publicidad al home

Es el más común y el más fácil de corregir. Tres razones por las que cuesta tanto:

  • Rompe la promesa del anuncio. Prometiste una cosa concreta y entregaste un menú.

  • Reparte la atención. Cada enlace del menú es una manera de salirse sin dejar datos.

  • Impide medir. Con todo el tráfico llegando al mismo lugar, no puedes saber qué campaña trajo qué contacto.

La corrección no cuesta más pauta: cuesta una página. En la mayoría de los casos, la misma inversión publicitaria rinde varias veces más solo por cambiar el destino.

Lead frío, tibio y caliente: por qué no todos valen lo mismo

Tratar igual a todos los clientes potenciales es la forma más rápida de quemar una base de datos. La distinción práctica es esta:

  • Frío. Descargó algo, se suscribió, dejó su correo en un evento. Sabe que existes; no está comprando.

  • Tibio. Pidió información, comparó, preguntó por tiempos. Está evaluando.

  • Caliente. Pidió cotización, preguntó por disponibilidad, mencionó una fecha o un presupuesto. Está comprando.

El error caro es venderle al frío y hacer esperar al caliente. Cuando un vendedor dice «los leads no sirven», nueve de cada diez veces lo que está describiendo es una mezcla sin clasificar donde los tres tipos llegan por el mismo canal y con la misma prioridad.

Lead scoring: ponerle número a la intención

El lead scoring es asignar puntos a cada señal para ordenar la fila de atención. No requiere software caro: una hoja de cálculo con criterios acordados hace el 80 % del trabajo.

Señales que suman en la mayoría de los negocios mexicanos:

  • Pidió cotización en lugar de información general

  • Escribió desde un correo corporativo y no de un dominio genérico

  • Menciona una fecha, un volumen o un presupuesto

  • Entró más de una vez al sitio antes de escribir

  • Viene de una búsqueda con intención de compra y no de una nota de blog

Señales que restan: pide trabajo, pregunta si vendes algo que no vendes, o el teléfono está incompleto. Lo importante no es el modelo, es que exista un criterio escrito y compartido entre marketing y ventas.

La aritmética del embudo: cuántos leads necesitas de verdad

Esta es la parte que casi nunca se hace y que cambia todas las conversaciones de presupuesto. Se calcula al revés, empezando por la meta:

  • Empieza por las ventas que necesitas al mes. No por el tráfico.

  • Divide entre tu tasa de cierre real. Si de cada diez cotizaciones cierras dos, necesitas cinco cotizaciones por venta.

  • Divide entre la proporción de leads que llegan a cotización. Si de cada cuatro contactos uno pide cotización, ya sabes cuántos contactos necesitas.

  • Divide entre la tasa de conversión de tu página. Ahí aparece el tráfico que hace falta.

Ese número final suele sorprender. A veces revela que la meta es alcanzable con la mitad de la inversión, y otras veces revela que con el presupuesto actual la meta era imposible desde el principio. Las dos conclusiones sirven; suponer no.

Si no puedes escribir cuántas visitas necesitas para una venta, no tienes un problema de publicidad. Tienes un problema de aritmética.

Costo por lead: la cifra que sí conviene mirar

El costo por lead es lo que pagas, en promedio, por cada persona que deja sus datos. Se calcula dividiendo la inversión del periodo entre el número de contactos obtenidos.

Tres advertencias antes de compararlo con nadie:

  • Varía muchísimo por industria. Un lead de un servicio profesional cuesta un orden de magnitud más que uno de un producto de consumo. Comparar entre giros no sirve de nada.

  • Un costo bajo puede ser una mala noticia. Si el costo por lead cae y las ventas no suben, lo que bajó fue la calidad.

  • La cifra que importa de verdad es el costo por venta. Un lead más caro que cierra el doble de veces sale más barato al final del mes.

Los rangos de inversión por canal y qué se puede esperar de cada uno están en cuánto cuesta una agencia de marketing digital en México.

Tasa de conversión: qué es normal y qué no

La tasa de conversión es el porcentaje de visitantes que hace la acción que te importa. Se mide por página y por campaña, nunca en global: el promedio del sitio completo no dice nada accionable.

Lo que conviene tener presente:

  • No existe un número universal correcto. Depende del canal, del producto y de la temperatura del tráfico.

  • Tu único punto de comparación válido eres tú mismo el mes pasado.

  • Una conversión que sube mientras las ventas bajan es una alerta, no un logro: normalmente significa que se está midiendo algo que no es una intención real de compra.

Y una condición previa que se salta mucha gente: si el evento de conversión no está bien configurado, todos los números anteriores son ficción. Antes de optimizar nada, hay que verificar que se está midiendo lo que se cree que se está midiendo.

Dónde se fuga la gente y cómo se detecta

El embudo de conversión se diagnostica por eliminación, mirando cuatro cifras en orden:

  • Muchas impresiones y pocos clics → el problema es el mensaje del anuncio o el público elegido.

  • Muchos clics y pocos formularios → el problema es la página de destino.

  • Muchos formularios y pocas cotizaciones → el problema es la calidad del lead o el tiempo de respuesta.

  • Muchas cotizaciones y pocas ventas → el problema es el precio, la oferta o el seguimiento comercial.

Las cuatro fugas se arreglan con cosas distintas y ninguna se arregla con más presupuesto de pauta. Ese es todo el valor de mirar el embudo por partes: te dice dónde poner el esfuerzo antes de gastarlo.

Remarketing: recuperar al que ya te vio

El remarketing consiste en volver a mostrarle anuncios a alguien que ya visitó tu sitio. Es, casi siempre, el tráfico más barato y con mejor conversión que vas a comprar, porque le hablas a gente que ya te conoce.

Tres usos que valen la pena, en orden de rendimiento:

  • Quien llegó al formulario y no lo envió. La audiencia más rentable que existe.

  • Quien vio precios o servicios y se fue. Estaba comparando; sigue comparando.

  • Quien ya compró. Para la recompra y para venderle algo más, que es lo que casi nadie hace.

La condición técnica es una sola: el píxel o la etiqueta tiene que estar instalado y funcionando desde antes, porque las audiencias se construyen con el tiempo. Instalarlo el día que decides hacer remarketing significa empezar de cero.

Nutrición de leads: qué hacer con el que no compró hoy

La mayoría de los contactos que llegan no están listos para comprar esta semana. Tirarlos es desperdiciar lo que ya pagaste; llamarlos cada tres días es la forma más rápida de que te bloqueen.

La nutrición de leads es el punto medio: mantener contacto útil con quien todavía no decide. Funciona cuando cumple tres condiciones:

  • Aporta algo por sí solo. Un caso, un dato, una comparación. No «solo para saber si ya lo pensaste».

  • Tiene ritmo previsible y una salida clara. Quien quiera dejar de recibirlo debe poder hacerlo en un clic.

  • Está escrito para una persona, no para una base de datos.

Aquí es donde el email marketing hace su mejor trabajo, y conviene decirlo con claridad: es una herramienta del cuarto paso, no del primero. Sirve para convertir a quien ya te conoce, no para conseguir a quien no te conoce.

Automatización de marketing: cuándo sirve y cuándo estorba

La automatización de marketing —o marketing automation— es hacer que ciertas respuestas ocurran solas: un correo cuando alguien llena el formulario, un aviso al vendedor, un recordatorio si nadie contestó en 24 horas.

La regla práctica es incómoda pero ahorra mucho dinero: automatizar un proceso que no funciona solo hace que falle más rápido y a mayor escala. Primero se define el proceso a mano, con pocas personas y durante algunas semanas. Cuando ya se sabe qué funciona, se automatiza eso.

Lo que conviene automatizar primero, casi en cualquier negocio:

  • El acuse de recibo inmediato al que llenó el formulario

  • La notificación al vendedor con los datos completos del contacto

  • El recordatorio interno si el lead lleva más de un día sin atenderse

Eso es todo para empezar. Los recorridos de veinte pasos vienen mucho después, si es que vienen.

El CRM: la herramienta que casi nadie usa bien

Un CRM es el lugar donde vive el historial de cada cliente potencial. Es el término más buscado de esta familia en México, con más de cuarenta mil búsquedas mensuales, y también el que más decepciones causa.

La razón es constante: se compra el software antes de definir el proceso. Un CRM no organiza a un equipo desordenado; refleja el orden que ya existía. Si nadie registra las llamadas hoy, nadie las va a registrar dentro de una licencia de pago.

La secuencia que sí funciona:

  • Primero, acordar las etapas reales por las que pasa una venta en tu negocio, con sus nombres, no con los de la plantilla.

  • Segundo, acordar qué se registra y quién lo hace.

  • Tercero, elegir la herramienta, que casi siempre puede ser la más sencilla y barata del mercado.

Prospección de clientes: cuándo el embudo no basta

Hay negocios donde esperar a que la gente busque no alcanza: ventas industriales, servicios especializados, contratos grandes con pocos compradores posibles en todo el país. Ahí entra la prospección de clientes, que es salir a tocar puertas de forma ordenada en lugar de esperar el formulario.

Embudo y prospección no compiten. Se apoyan:

  • El embudo calienta el terreno. Cuando el prospecto ya vio tu marca antes de la llamada, la conversación empieza en otro punto.

  • La prospección acelera el ciclo. No espera a que el otro tenga el problema; llega cuando lo tiene.

  • Los dos alimentan la misma lista. Un solo lugar donde vive el historial, sin importar por dónde entró la persona.

Si tu venta es de empresa a empresa, el canal y los formatos que sí funcionan están en LinkedIn Ads y marketing B2B en México.

Growth marketing y growth hacking: qué significan en la práctica

Los dos términos cargan más ruido del que merecen. Traducidos a lo que de verdad ocurre:

  • Growth marketing es trabajar el embudo completo con método: medir, probar un cambio a la vez, quedarse con lo que funcionó y repetir. No es un canal ni una herramienta; es una forma de operar.

  • Growth hacking es la versión con menos presupuesto y más ingenio, típica de un negocio que arranca y necesita crecer sin dinero para pauta.

Lo que los une es la «optimización de conversión»: mejorar el rendimiento de cada paso en lugar de comprar más tráfico. Suele ser el dinero mejor invertido de todo el marketing, porque el efecto se multiplica por todo lo que ya estabas haciendo.

La versión aplicada de esto es nuestro servicio de growth marketing.

Retención de clientes: el embudo que casi nadie construye

Todo lo anterior habla de conseguir clientes nuevos. La retención de clientes —y la recompra— viven en el otro extremo y casi siempre están abandonadas, aunque sean lo más rentable del negocio.

La razón es sencilla: ya pagaste por adquirir a esa persona. Venderle de nuevo no cuesta publicidad, cuesta atención.

Tres movimientos que casi cualquier empresa puede hacer este mes:

  • Una lista de quién compró y cuándo, con el momento probable de recompra anotado.

  • Un contacto planeado después de la entrega, que no sea una encuesta de satisfacción.

  • Una razón para volver que no sea un descuento: un servicio complementario, una revisión, un contenido útil.

Conseguir un cliente nuevo cuesta publicidad. Conservar al que ya tienes cuesta orden. La segunda es más barata y casi nadie la trabaja.

Lo mínimo real para empezar

No hace falta una plataforma cara ni un equipo grande. Con esto se puede armar un embudo que funcione:

  • Una página de destino por cada oferta principal, con un solo objetivo y un formulario corto.

  • La medición instalada y verificada antes de encender publicidad.

  • Un lugar único donde caen los contactos, aunque al principio sea una hoja de cálculo compartida.

  • Un acuerdo escrito de quién contesta y en cuánto tiempo.

  • Una revisión mensual de las cuatro cifras del embudo: visitas, contactos, cotizaciones y ventas.

Eso es todo. Las herramientas avanzadas resuelven problemas que solo aparecen cuando este piso ya está construido.

Seis señales de que tu embudo está roto

  • Tienes tráfico y no tienes contactos. El problema está en el destino, no en la pauta.

  • Nadie sabe decir de dónde salió el último cliente. No hay medición o no hay registro.

  • Los leads llegan a un correo que revisa quien puede. No hay dueño del proceso.

  • Ventas dice que los contactos no sirven y marketing dice que no les dan seguimiento. No hay criterio común de qué es un lead bueno.

  • Toda la publicidad llega a la página de inicio. Ni conversión ni medición.

  • El presupuesto de marketing se decide por mes y por corazonada. Falta la aritmética del embudo.

Si reconociste tres o más, la buena noticia es que ninguna de las seis se arregla con más inversión. Se arreglan con decisiones que puedes tomar esta semana.

Cuánto tarda esto en dar resultados

Con expectativas honestas y sin prometer de más:

  • Semanas 1 a 2. Se arma la página de destino, se instala y se verifica la medición.

  • Semanas 3 a 6. Primeros datos reales de conversión. Aquí ya se sabe si la página funciona y se ajusta.

  • Meses 2 a 3. El costo por lead se estabiliza y empieza a tener sentido comparar canales entre sí.

  • Meses 4 a 6. Hay volumen suficiente para saber qué canal trae clientes que de verdad cierran, no solo contactos.

Antes del tercer mes, cualquier conclusión sobre qué canal es mejor está tomada con demasiado poca información. Es la razón por la que apagar campañas cada quince días suele salir más caro que sostenerlas.

Los cinco errores que más vemos

  • Medir visitas en lugar de contactos. El número grande tranquiliza y no paga la nómina.

  • Pedir demasiados datos en el formulario. Cada campo de más es gente que se va.

  • Contestar tarde. La diferencia entre responder en minutos y responder al día siguiente es enorme y es gratis.

  • Cambiar cinco cosas a la vez. Si mejora, no se sabe cuál sirvió; si empeora, tampoco.

  • Comprar herramientas antes de tener proceso. El software copia el orden que ya existe; no lo inventa.

Preguntas frecuentes sobre embudos de ventas y generación de clientes

¿Qué es un embudo de ventas, en una frase?

El recorrido que hace una persona desde que no te conoce hasta que te compra, con el detalle de cuánta gente se queda en cada paso.

¿Es lo mismo un embudo de ventas que un funnel de ventas?

Sí. «Funnel» es simplemente la palabra en inglés y se usa igual en México. No hay ninguna diferencia técnica entre las dos.

¿Necesito una landing page si ya tengo sitio web?

Si vas a invertir en publicidad, sí. El sitio sirve para que te conozcan; la página de destino sirve para convertir a quien llega desde un anuncio concreto. Son trabajos distintos.

¿Cuántos leads necesito al mes?

Depende de tu tasa de cierre. Se calcula al revés: empieza por las ventas que necesitas, divide entre tu porcentaje de cierre y sigue subiendo el embudo. El número aparece solo.

¿Cuál es una buena tasa de conversión?

No existe un número universal: cambia por industria, canal y tipo de tráfico. El único punto de comparación útil es tu propio resultado del mes anterior.

¿Sirve el email marketing para conseguir clientes nuevos?

Sirve muy bien para convertir a quien ya te dio su correo, y muy mal para llegar a quien no te conoce. Es una herramienta de la parte baja del embudo.

¿Necesito un CRM desde el principio?

No. Necesitas un lugar único donde caigan los contactos y un acuerdo de quién los atiende. Cuando eso ya se cumple todos los días, el CRM ayuda muchísimo; antes, estorba.

¿Cuánto tiempo tarda en verse el resultado?

Los primeros datos de conversión llegan en tres a seis semanas. Para saber qué canal trae clientes que cierran hacen falta entre cuatro y seis meses de operación continua.

¿Qué es el growth marketing?

Trabajar el embudo completo con método: medir, probar un cambio a la vez y quedarse con lo que funcionó. Es una forma de operar, no un canal.

¿Conviene más conseguir clientes nuevos o retener a los actuales?

Las dos, pero la retención casi siempre está más abandonada y es más barata, porque el costo de adquirir a esa persona ya se pagó.

¿Cómo vender más sin aumentar la inversión en publicidad?

Mejorando la conversión de los pasos que ya existen: la página de destino, el tiempo de respuesta y el seguimiento a quien no compró. Pasar de 1 % a 2 % de conversión duplica los contactos con exactamente el mismo gasto.

¿Cómo conseguir clientes si todavía no tengo presupuesto para pauta?

Con el mismo embudo, armado con las piezas que no cuestan publicidad: contenido que responda lo que tu cliente busca, la ficha de Google al día, la lista de quienes ya te compraron y las recomendaciones. Es más lento, pero el orden de las cuatro etapas es idéntico.

¿Qué estrategias para atraer clientes funcionan mejor en México?

Depende del tipo de venta, no de la moda del año. En venta a empresas suelen mandar el buscador y LinkedIn; en consumo, redes y buscador combinados. La constante es que ninguna estrategia compensa una página de destino que no convierte.

Qué hacemos en Thinking Social

Somos una agencia con base en la Ciudad de México y llevamos desde 2014 armando este tipo de recorridos para empresas mexicanas. Lo que suele hacer falta no es más publicidad: es que lo que ya se paga aterrice en algún lado.

En la práctica trabajamos las cuatro etapas con estos servicios:

Si quieres saber en qué paso se te está yendo la gente, se puede revisar con los números que ya tienes. Escríbenos desde contacto y lo vemos.

Y si estás antes de todo esto, decidiendo cómo ordenar el año, el punto de partida es el plan de marketing.

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